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Jesús soporta la tentación: cómo permanecer firme como Jesús

¿Has pensado alguna vez que Jesús pudo soportar la tentación únicamente porque era Jesús, y que por eso nosotros no podríamos hacer lo mismo?. Jesús nos muestra que podemos enfrentar la tentación sin ceder a ella. En este artículo descubriremos cómo Jesús soporta la tentación, qué podemos aprender de su ejemplo, cuáles son las principales formas en que somos tentadas y cómo guardar nuestros ojos, pensamientos, corazón y decisiones para permanecer firmes en Dios. Como continuación de la enseñanza sobre el amor que también sabe soportar, ahora veremos otra dimensión de ese mismo llamado: aprender a soportar la tentación.

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Jesús fue tentado en todo, pero no pecó

“Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.” Hebreos 4:15

La tentación en sí misma no es pecado. El pecado ocurre cuando cedemos ante ella. Jesús fue tentado en todo, experimentó diferentes tentaciones físicas, espirituales, mentales y emocionales, pero nunca cedió. Por eso puede comprender nuestras debilidades y mostrarnos cómo permanecer firmes.

El ejemplo de José

Soportar la tentación

José nos da un ejemplo de estar en tentación, pero no pecar cediendo a ella. La esposa de Potifar intentó seducirlo, pero José reconoció que ceder significaría pecar contra Dios. En lugar de permanecer en aquella situación para demostrar que podía resistir, huyó de la tentación. (Genesis 39: 7-15)

Su respuesta nos deja un principio importante: Dios nos guarda cuando ponemos su confianza en el, En repetidas ocasiones la Biblia menciona que Dios estaba José: Pero Jehová estaba con José y le extendió su misericordia… Génesis 39:21.

Esto también nos enseña que: Ante determinadas tentaciones, la respuesta correcta puede ser apartarnos y huir, no quedarnos allí intentando demostrar lo fuertes que somos.  Huye también de las pasiones juveniles. 2 Timoteo 2:22

Cómo comienza y se desarrolla la tentación

La Biblia nos muestra en Eva cómo la tentación puede desarrollarse progresivamente. Eva vio que aquello era: Bueno, Codiciable y Agradable a los ojos. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría…. Génesis 3:6

Este proceso nos recuerda que los sentidos pueden convertirse en una puerta de entrada para la tentación. Por eso debemos prestar atención a aquello que permitimos entrar por: ojos, oídos, mente y corazón. Lo que vemos, escuchamos y alimentamos en nuestra mente puede influir en nuestros deseos y decisiones.

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida. Aparta de ti la perversidad de la boca, Y aleja de ti la iniquidad de los labios. Tus ojos miren lo recto, Y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante. Proverbios 4:23-25

Soportar la tentación

Usualmente, el sexo opuesto puede representar una fuente de tentación para muchas personas. La Escritura dice de Jesús era hermoso (Salmo 45:2), y los Evangelios registran que varias mujeres le seguían y servían durante su ministerio; por ello, podemos comprender que pudo haber enfrentado tentaciones relacionadas con los deseos y afectos humanos. Sin embargo, Jesús nos da ejemplo de cómo abordarlos de manera correcta, permaneciendo fiel a Dios y sin ceder a la tentación.

Jesús trató a las mujeres con respeto y nunca presentó su relación con ellas como una búsqueda de satisfacción personal. El episodio de la mujer samaritana, en Juan 4, muestra que Jesús podía conversar con una mujer y mantener una relación ministerial sin desviarse de su propósito.

Los discípulos incluso se sorprendieron de que hablara con ella, pero Jesús permaneció enfocado en su misión. En esto vinieron sus discípulos, y se maravillaron de que hablaba con una mujer; sin embargo, ninguno dijo: ¿Qué preguntas? o, ¿Qué hablas con ella? Juan 4:27. Esto permite comprender ver que ante una posibilidad, un sentimiento o incluso una tentación es importante cómo respondemos a ella.

Otra forma de tentación es la necesidad de demostrar nuestra identidad, importancia, poder o espiritualidad. Jesús no necesitaba demostrar quién era. Cuando las personas exigían señales para comprobar que Él era el Cristo, le dijeron entonces: ¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obra haces? Mateo 6:30. Jesús no actuaba simplemente para satisfacer esas exigencias. No utilizaba su poder para demostrar superioridad ni buscaba llamar la atención sobre sí mismo.

Este principio también tiene una aplicación para nosotras: Debemos tener cuidado con el orgullo, soberbia, necesidad de reconocimiento, deseo de demostrar que somos importantes y el uso de nuestros dones para llamar la atención. El propósito no debe ser que otros conozcan nuestra grandeza, sino que Cristo sea manifestado en nuestra vida.

Los dones y capacidades que Dios nos ha dado deben conducir a darle gloria a Él, no a exaltarnos nosotras mismas.

Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén. Efesios 3:20-21

Jesús es tentado directamente por el enemigo

Jesús, después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. En ese momento fue tentado directamente por el diablo. Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Mateo 4:1-2. Cada una de estas tentaciones revela algo importante acerca de la obediencia, los deseos humanos, el poder, el reconocimiento y nuestra relación con Dios.

El tentador le planteó a Jesús que, si era Hijo de Dios, demostrara su identidad convirtiendo las piedras en pan.  Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Mateo 4:3

 A primera vista parecía tratarse solamente de satisfacer el hambre, pero había mucho más en juego: Satisfacer inmediatamente una necesidad física, utilizar su poder para beneficio propio, demostrar que era Hijo de Dios y responder al desafío del enemigo.

Él respondió y dijo: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Mateo 4:4

Jesús mostró que las necesidades físicas no deben gobernar nuestra obediencia a Dios. Además, La Palabra de Dios es nuestro verdadero alimento espiritual. También nos enseña a no caer en la tentación de querer demostrar quienes somos, entre más desapercibidos pasemos mucho mejor para que la gloria sea del Señor.

En otra tentación, el diablo mostró a Jesús los reinos del mundo y le ofreció autoridad, gloria y poder a cambio de adoración.  Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. Mateo 4:8-10

Esta tentación representa deseos que pueden afectar al ser humano: Fama, poder, riqueza, gloria, reconocimiento, admiración y autoridad sobre otros. Aunque estas cosas puedan parecer atractivas, no deben convertirse en aquello que gobierna nuestra vida. Jesús rechazó la propuesta y afirmó que solamente a Dios se debe adorar y servir.

  • Daniel: un ejemplo de cómo recibir reconocimiento sin apropiarnos de la gloria

Daniel recibió la posibilidad de obtener reconocimiento y recompensa por interpretar lo escrito para el rey. Sin embargo, no buscó quedarse con la gloria. Reconoció que la capacidad que tenía provenía de Dios

 A esto Daniel respondió:

—No hay ningún sabio ni hechicero, ni mago o adivino, que pueda explicar al rey el misterio sobre el cual preguntó. Pero hay un Dios en el cielo que revela los misterios. Daniel 2:27-28

Esto es fundamental: Los dones y capacidades que tenemos proceden de Dios y deben conducirnos a darle gloria a Él, no a exaltarnos nosotras mismas.

También el diablo llevó a Jesús al pináculo del templo y utilizó las Escrituras para sugerirle que se lanzara al vacío. El enemigo utilizó un texto bíblico para intentar convencer a Jesús de que Dios lo protegería. Pero Jesús respondió: “No tentarás al Señor tu Dios.”

Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo,  y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. Mateo 4:5-7

Aquí encontramos una enseñanza muy importante sobre el uso de la Biblia. La Escritura no debe ser: Manipulada, sacada de contexto, utilizada para justificar nuestras propias acciones, convertida en una excusa para hacer algo que Dios no ha mandado.

Hacer deliberadamente algo peligroso para demostrar que Dios nos protegerá no es ejercer fe, sino tentar a Dios. No debemos hacer algo incorrecto y después esperar que Dios intervenga milagrosamente para demostrar que somos sus hijas o sus siervas.

El ejemplo de Jesús no terminó en el desierto.  Durante su ministerio, Jesús tuvo poder, pero no lo utilizó para satisfacer sus propios deseos ni para demostrar superioridad. Él: No hizo milagros simplemente porque alguien le exigiera una prueba, No utilizó su poder para beneficio personal, No buscó convertirse en rey cuando las multitudes quisieron hacerlo, No bajó de la cruz cuando se le desafió a demostrar quién era, No permitió que la comodidad, el reconocimiento o el poder desviaran su misión. Jesús permaneció sujeto al propósito que Dios había establecido para Él.

Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. Juan 3:17

En Getsemaní, Jesús sabía lo que iba a enfrentar y oró al Padre pidiendo que, si era posible, pasara de Él aquella copa. Sin embargo, terminó obedeciendo a la voluntad del Padre. Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. Mateo 26:39

Esto nos muestra que soportar la tentación también puede implicar permanecer fieles a Dios cuando obedecer resulta difícil o doloroso. Jesús no permitió que el temor al sufrimiento lo hiciera abandonar su misión.

Una pregunta importante es: si una persona es tentada, ¿ya está pecando? La respuesta es no. Jesús mismo fue tentado y permaneció sin pecado.

La tentación puede servir para:

  • Probar nuestra firmeza.
  • Perfeccionarnos.
  • Enseñarnos a depender de Dios.
  • Manifestar nuestra fidelidad.

Dios no permite que seamos tentadas más allá de lo que podemos soportar y que, junto con la prueba, proporciona una salida.

No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. 1 Corintios 10:13

Cómo enfrentar la tentación en nuestra vida

Soportar la tentación

Si Jesús es nuestro ejemplo, ¿cómo podemos permanecer firmes cuando somos tentadas? veamos orientaciones prácticas:

Cuando aparezcan pensamientos indebidos, debemos llevarlos cautivos a la obediencia a Cristo. No todo pensamiento que llega a nuestra mente debe ser aceptado, alimentado o convertido en una acción. Debemos aprender a reconocer aquello que no edifica y entregarlo a Dios.

Podemos orar para pedirle a Dios que: Guarde nuestra mente, guarde nuestro corazón, nos libre de la tentación, nos libre del mal y nos dé sabiduría para tomar decisiones correctas. La lucha contra la tentación no debe enfrentarse únicamente con nuestras propias fuerzas.

 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.  Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Filipenses 4: 6-7

Es importante cuidar aquello a lo que nos exponemos. Debemos preguntarnos: ¿Qué estoy permitiendo entrar por mis ojos?, ¿Qué estoy escuchando  constantemente?, ¿Qué pensamientos estoy alimentando? ¿Qué estoy guardando en mi corazón?

No debemos exponernos deliberadamente a imágenes, conversaciones o contenidos que alimenten aquello que estamos intentando vencer. Apartarnos de una situación, cerrar una página, abandonar una conversación, alejarnos de determinado ambiente o poner límites puede ser precisamente la decisión que nos permita permanecer firmes.

Conclusión

Jesús soportó la tentación sin apartarse del propósito del Padre. Y su vida nos muestra que permanecer firmes significa escoger a Dios una y otra vez, incluso cuando nuestros deseos, circunstancias o emociones nos invitan a tomar otro camino.

¿Quieres profundizar mas en este tema? Escucha ésta enseñanza  

¡Dios te bendiga!

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