Por: Ruth Lilian Dulcey M
“Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará” (Salmos 37:5)
¿Qué significa realmente depender de Dios?
Para empezar, es importante conocer el significado de la palabra “depender”: Estar subordinado a una autoridad o jurisdicción (sinónimo de acatar, obedecer, servir). Vivir de la protección de alguien (sinónimo de necesitar).
Entendemos entonces que para depender de Dios debemos obedecerle y estar necesitados de Él. Al mismo tiempo, para obedecerle, es necesario permanecer y depender de Él:
“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer” (Juan 15:5)
Has pensado ¿qué sucede en tu vida cuando tus decisiones no han sido consultadas a Dios y no lo has tenido en cuenta? Necesitamos a Dios en todos nuestros caminos: en la salud, en las finanzas, en las relaciones afectivas, en nuestros empleos, en nuestros estudios, en nuestros negocios, ¡en todo!
Beneficios y promesas de vivir en total dependencia de Dios
Con Dios podemos realizar todo bien y más fácil, porque sus promesas han sido, son y serán bendición para nosotros, siempre y cuando lo tomemos en cuenta y generemos esa dependencia de Él. Por eso es importante reconocer que Dios:
Confía en el Señor de todo corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos y él enderezará tus sendas (Proverbios 3:5-6)
Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis (Jeremías 29:11)
Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo. Isaías 41:13
Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado (Isaías 26:3)
Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra (Salmo 121:1-2)
“Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible” (Mateo 19:26)
Por último, un paso muy importante para lograr depender de Dios: debemos humillarnos, reconociendo que sin Él no somos nada, dejando nuestro orgullo y autosuficiencia, presentándonos en sumisión y con un corazón verdaderamente arrepentido.
“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1 Pedro 5:6-7)
¡Dios te continúe bendiciendo!