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CÓMO LA EMPATÍA CRISTIANA VENCE A LA BURLA

Por: Ruth L. Dulcey M.

¿Alguna vez has participado de burlas hacia situaciones o personas?

¿Sabías que esto es considerado pecado delante de Dios?

Y que, al ser pecado, ¿esto puede traer consecuencias?

Lo que la Biblia enseña sobre la burla y sus consecuencias

La palabra de Dios nos dice que al burlarnos de otra persona estamos pecando contra Dios y eso traerá castigo:

  • “El que se burla del pobre afrenta a su Hacedor; y el que se alegre de la calamidad no quedará sin castigo”. Proverbios 17:5
  • “Ciertamente él escarnecerá a los escarnecedores, y a los humildes dará gracia”. Proverbios 3:34
  • “¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, y los burladores desearán el burlarse…? También yo me reiré en vuestra calamidad, y me burlaré cuando os viniere lo que teméis; cuando viniere como una destrucción lo que teméis…”. Proverbios 1:22, 26-27

La Biblia registra consecuencias drásticas inmediatas para quienes hacen burla:

  • “Después subió de allí a Bet-el; y subiendo por el camino, salieron unos muchachos de la ciudad, y se burlaban de él, diciendo: ¡Calvo, sube! ¡calvo, sube! (…) Y salieron dos osos del monte, y despedazaron de ellos a cuarenta y dos muchachos”. 2 Reyes 2:23-24
Tres personas burlándose

El impacto de nuestras palabras: Del daño al amor al prójimo

Cuando nuestras palabras tienen la intención de humillar, avergonzar, ridiculizar o hacer sentir inferior a otra persona, podemos estar causando una herida que no siempre se ve por fuera. Y esa herida puede traer consecuencias para que esa persona pueda caer en depresión, ansiedad y tome malas decisiones en su vida.

Como cristianos, debemos recordar que Dios nos llama a tratar a los demás con amor, respeto y misericordia. Jesús dijo: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” Mateo 22:39

Este mandamiento nos invita a pensar en cómo nuestras palabras afectan a quienes nos rodean. Si no nos gusta que otros se burlen de nosotros, tampoco deberíamos hacerlo con los demás.

  • “Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos”. Lucas 6:31

La burla también refleja falta de humildad y un espíritu altivo y orgulloso, provocando dolor o vergüenza en la otra persona. Por eso debemos ser prudentes con los demás. Dios nos presenta esto en su Palabra:

  • “Escarnecedor es el nombre del soberbio y presuntuoso que obra en la altivez de su furor”. Proverbios 21:24
  • “El que carece de entendimiento menosprecia a su prójimo; mas el hombre prudente calla”. Proverbios 11:12

Por eso, antes de hablar podemos preguntarnos:

 

¿Mis palabras van a edificar o destruir?

¿Estoy haciendo reír con alguien o de alguien?

¿Me gustaría que hablaran de mí de esta manera?

¿Estoy mostrando el amor de Cristo?

Cómo usar nuestras palabras para edificar y reflejar a Cristo

No necesitamos burlarnos de los demás para demostrar que somos graciosos. No necesitamos señalar sus defectos para sentirnos importantes. Y no necesitamos humillar a nadie para ganar la aprobación de otros.

Estamos llamados a algo mucho mejor: amar, respetar, perdonar, mostrar misericordia y edificar con nuestras palabras.

Nuestra boca puede convertirse en una herramienta para bendecir a otros.

“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” Efesios 4:29

En lugar de burlarnos de una persona por sus errores, podemos animarla. Cambia señalar sus defectos, por reconocer sus virtudes. En lugar de avergonzarla delante de otros, podemos mostrarle comprensión y misericordia.

Personas mostrando empatía y respeto

Tampoco estamos llamados simplemente a evitar las palabras malas, sino a aprender a utilizar sus palabras para hacer el bien.

Vivimos en una sociedad donde las burlas, los insultos y la humillación pueden difundirse rápidamente, especialmente en internet y las redes sociales. Como seguidores de Jesús, tenemos la oportunidad de actuar de una manera diferente.

  • Podemos ser personas que animan.
  • Personas que defienden al que está siendo humillado.
  • Personas que perdonan los errores.
  • Personas que hablan con respeto.
  • Personas que utilizan sus palabras para transmitir esperanza.

La Biblia nos recuerda en  que la muerte y la vida están en poder de la lengua. Esto nos invita a tomar en serio cada palabra que pronunciamos.

“La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos”. Proverbios 18:21

Ten presente esto:

 

¿Lo que voy a decir refleja el carácter de Jesús?

Si la respuesta es no, quizá sea mejor guardar silencio.

 

Que cada palabra que salga de nuestra boca pueda ser una oportunidad para reflejar el amor de Dios.

¡Dios te continúe bendiciendo!

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