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Cuando amar también significa soportar: el ejemplo de Jesús

Hay momentos en nuestras relaciones en los que la paciencia se pone a prueba. Podemos encontrarnos con personas que tienen temores, dudas, errores o formas de reaccionar que no comprendemos. Y también nosotras tenemos debilidades y estamos en crecimiento.

¿Cómo aprender a soportar a los demás sin juzgarlos, pero sin confundir la paciencia con aprobar lo que está mal? El ejemplo de Jesús nos muestra que soportar está relacionado con el amor, la paciencia, la misericordia, la enseñanza y la corrección hecha con amor.

“…soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor.”
Efesios 4:1-2

¿Qué significa soportar según la Biblia?

La palabra soportar puede hacernos pensar en simplemente aguantar algo difícil. Sin embargo, tiene varios sentidos: llevar una carga, permanecer firmes y tener paciencia con las debilidades de otras personas.

Moisés conoció lo que significaba llevar la carga de un pueblo. Tenía que atender conflictos, escuchar sus necesidades y enfrentar sus murmuraciones. Por eso expresó: “No puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demasía.” Números 11:14

Efesios 6: 13-17 hace referencia a vestirse de la armadura de Dios para estar firmes, es decir, soportar la prueba o las circunstancias, aún dice que resistir hasta la muerte.

Esta enseñanza pone especial atención en otro aspecto: soportarnos unos a otros. Esto implica paciencia, tolerancia, amor, misericordia y disposición para llevar las cargas de los demás.

Jesús soportó las debilidades de sus discípulos

Los discípulos caminaban con Jesús, pero todavía tenían mucho que aprender. Tenían momentos de incredulidad, miedo, discusiones y falta de comprensión.

Después de que no pudieron expulsar un demonio, Jesús les dijo: “¿Hasta cuándo os he de soportar?” Mateo 17:17

Jesús reconocía su debilidad, pero no los descartó. Continuó enseñándolos, corrigiéndolos y caminando con ellos.

Esto también puede ayudarnos a mirar nuestras propias relaciones. Quizá esperamos que los demás cambien al ritmo que nosotras consideramos correcto. Pero el ejemplo de Jesús nos invita a recordar que cada persona está viviendo su propio crecimiento.

En lugar de mirar solamente el error, podemos preguntarnos: ¿cómo puedo ayudar a esta persona a crecer?

Cuando aparecen el miedo y la incredulidad

Jesús soporta a sus discípulos

Los discípulos también tuvieron momentos de temor.

Durante una tormenta, mientras estaban en el mar, tuvieron miedo y llegaron a pensar que Jesús era un fantasma. Jesús se acercó y les dijo:

“¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!” Mateo 14:27

No respondió humillándolos por su miedo. Entró en la barca con ellos y la situación cambió.

Jesús soportando

Algo parecido ocurrió cuando Jesús estaba orando antes de ser entregado. Sus discípulos se quedaron dormidos, precisamente cuando Él necesitaba que velaran y oraran.

Jesús les dijo: “El espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.” Mateo 26:41

Jesús reconoció su debilidad sin abandonarlos ni condenarlos. Después continuó orando.

Estos ejemplos nos recuerdan que la debilidad de una persona no tiene por qué convertirse en motivo de rechazo. Puede ser una oportunidad para acompañar, enseñar y ayudar a crecer.

Soportar no significa aprobar el pecado

Aquí encontramos un equilibrio fundamental. Jesús soportaba las debilidades de sus discípulos, pero eso no significaba que aprobara todo lo que hacían. Él también corregía y enseñaba cuando era necesario.

Por eso, soportar no significa permanecer indiferentes frente al pecado. Nos invita a evitar:

  • juzgar constantemente
  • condenar
  • criticar
  • murmurar
  • hablar mal de otros
  • utilizar las debilidades de alguien para humillarlo.

Y, en cambio, aprender a responder con paciencia, misericordia, enseñanza y corrección hecha con amor. La pregunta no es solamente qué vamos a decir, sino desde dónde vamos a decirlo.

La paciencia también enseña

Los discípulos no siempre entendían lo que Jesús les enseñaba. Un ejemplo es la parábola del sembrador.

Después de escucharla, necesitaron que Jesús les explicara su significado: la semilla junto al camino, la que cayó en pedregales, la que cayó entre espinos y la que cayó en buena tierra. Jesús se tomó el tiempo para explicarlo (Lucas 8:9-15). Esto nos muestra que la paciencia también consiste en enseñar una y otra vez cuando es necesario.

No todas las personas crecemos al mismo ritmo, ni todas hemos tenido las mismas experiencias. Y probablemente nosotras también hemos necesitado que alguien nos explique nuevamente, nos acompañe o tenga paciencia con nuestras propias dificultades.

Jesús enseña a sus discípulos

Soportar también es servir

Los discípulos llegaron a discutir sobre quién sería el más importante. Jesús pudo haber utilizado aquel momento únicamente para señalar su actitud, pero aprovechó la situación para enseñarles sobre el servicio (Mateo 20:20-28).

Les mostró que quien quisiera ser grande debía ser servidor,  de hecho, Jesús lavó los pies de sus discípulos (Juan 13:12-17). Esto cambia nuestra perspectiva.

Soportar a otra persona no significa pensar que somos mejores porque tenemos que “aguantarla”. Más bien, podemos reconocer: “Yo también tengo debilidades y necesito que otros tengan paciencia conmigo.”

Desde esa perspectiva, soportar puede convertirse en una forma de servir: escuchar, acompañar, enseñar y, cuando sea necesario, corregir con amor.

Todos estamos en crecimiento

Soportar también es amar

La congregación puede compararse con un hospital. Las personas llegan con diferentes necesidades y debilidades. Reciben enseñanza, conocen el Evangelio, lo practican y van siendo renovadas. Todas estamos siendo formadas. Por eso, cuando vemos a otra persona atravesando alguna situación, podemos recordar que nosotras también hemos necesitado paciencia.

hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (Efesios 4:13)

Esto no significa ignorar los errores. Significa no exigir una perfección inmediata a quienes todavía están creciendo.

¿Cómo podemos aprender a soportarnos?

Antes de reaccionar frente a la debilidad de alguien, podemos detenernos y preguntarnos:

  • ¿Estoy viendo solamente el error o también el proceso?
  • ¿Quiero ayudar a crecer o solamente señalar?
  • ¿Estoy confundiendo una debilidad con pecado?
  • ¿Estoy corrigiendo desde el amor?
  • ¿Estoy recordando que yo también necesito paciencia?

Quizá estas preguntas nos ayuden a pasar de una reacción inmediata a una respuesta más parecida a la de Jesús.

Conclusión: aprender a amar como Jesús

Jesús soportó los temores, la incredulidad, las discusiones, la falta de comprensión y las debilidades de sus discípulos. Incluso después de su resurrección tuvo paciencia con ellos cuando todavía dudaban.

Les mostró sus manos y sus pies y les permitió comprobar que realmente era Él (Lucas 24:36-43). Su paciencia no significaba indiferencia. Jesús enseñaba, corregía, servía y mostraba misericordia.

Por eso, aprender a soportarnos unas a otras no significa colocarnos por encima de nadie. Significa reconocer que todos tenemos debilidades, todos estamos en crecimiento y todos necesitamos la paciencia y misericordia de Dios.

Estamos llamados a soportarnos con amor, a llevar las cargas de los demás y a corregir cuando sea necesario, pero sin juzgar, condenar ni murmurar. Y no tenemos que hacerlo solamente en nuestras propias fuerzas, necesitamos el amor de Dios derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo.

La virtud de soportar

¿Quieres profundizar mas en este tema? Escucha ésta enseñanza  

¡Dios te bendiga!

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